El último fenómeno viral en la red es un gato que crea el dilema entre de si sube o baja. Vamos que el gato parece gallego, por lo del “neutro” carácter galaico.
La foto del “minino” ofrece elementos para pensar en que ambas opciones son válidas, y es la percepción subjetiva la que finalmente decidirá en cada caso. Y en este, mayoritariamente se dividen entre los que afirman que claramente baja las escaleras apoyándose en la posición de los peldaños y los que sin embargo, rebaten esta teoría y creen que las sube señalando que la luz indica claramente que el gato va hacia arriba.
Internet echa humo ante tan “vital dilema existencial” para el orbe y su funcionamiento fiel reflejo de nuestras elecciones y acciones diarias. Pero tan bien podemos hacer un paralelismo a tan trivial diatriba con el día a día. Y es que cada vez es más difícil saber o discernir entre quien sube o baja, quien va o viene. Parece al fin al cabo que todo depende del punto de vista con que miremos la escena. ¿Es un gato que sube o que baja las escaleras?¿O quizás es el gato de Schrödinger que al abrir la caja estaba vivo?.
La respuesta quizá este en ser capaz de ver más allá del gato.



